DE VUELTA... PERO DE ROSCA
Madre mía, no era consciente de todo lo que había tardado en meterme a escribir...¡¡¡¡Desde el 18 de julio!!!! Las vacaciones más largas de la historia. Ni en el cole.
En fin, el caso es que hemos vuelto a la redacción, a los madrugones, los comentarios sin gracia –y si me apuras sin inteligencia humana, como mucho primate– el café de las doce y los cotilleos al "otro lado del muro".
Este septiembre se me está haciendo especialmente cuesta arriba y no por el volumen de trabajo, sino por el ambiente en la oficina que roza el absurdo: divididos en dos bandos, nos buscamos las cosquillas continuamente para luego podernos criticar en las continuas salidas al café, los chinos o el cigarro de serie. No me mola nada. No me gusta porque nunca había sido así, siempre había habido buen rollo, pero de un tiempo (un año más o menos) a esta parte parece que lo de crear grupos antagónicos se ha puesto de moda.
Es muy desagradable estar pendiente de no abrir el pico no vaya a ser que seas sujeto de comentario, aunque sabes que inevitablemente lo vas a ser digas o no cualquier cosa. Llegar a la oficina y ponerte los cascos para no escuchar comentarios tales como: "Yo que tú ensancharía un poquito. Me gustan los cachas" o "Me estoy volviendo super anoréxica" o "XXXX, qué es borracho o alcoholico??" o "No hay chinos viejos, todos van a morir a su casa"... y lo dejo.
En fin, que la vuelta de las vacaciones ha sido doblemente dura: por un lado, por volver en sí y por otro, por tener que tratar con quien tienes que tratar.
2 comentarios
Sergio -
Sergio -